La
mañana de ayer se registró fuerte movilización de las autoridades municipales,
Judiciales y Militares, en la sierra de Talpa de Allende, en donde fue
localizada una avioneta Cessna 210, estrellada en el cerro más alto de la
Sierra Madre Occidental.
La avioneta está
estrellada en la parte alta del cerro conocido como Pistacho Rampaguala, localizado
a dos horas del ejido La Última Meza, en el municipio de Talpa de Allende, en
donde las autoridades encontrado la osamenta de una persona, que presuntamente
pudiera ser el del guatemalteco nacionalizado americano, Carlos David Álvarez
Orellana, aunque también pudiera ser el del piloto Manuel Vallarta Mejía,
quienes están reportados como perdidos, desde el 25 de noviembre del 2010.
Autoridades
judiciales, municipales y militares, emprendieron la búsqueda en esa zona, tras
haber recibido el reporte y al encontrarla, se dieron cuenta de que se trataba
de la avioneta con matricula N6139R, siendo la que estaba perdida desde
noviembre del 2010.
Cabe mencionar que
en la búsqueda, se extravió un agente de la Policía Municipal, quien hasta la
media noche, no había sido localizado.
El reporte
Poco antes de las
diez de la mañana de ayer, se dio conocer que un taxista llegó hasta el
aeropuerto internacional Gustavo Díaz Ordaz, en donde reportaba que en el ejido
de El Jorullo se había estrellado una avioneta y que había muerto una persona.
El personal del aeropuerto,
comenzó a revisar en su base de control, pero no tenían reporte de nada,
solicitaron informes a Guadalajara y Colima, pero tampoco tenían reporte de
nada, entonces comenzaron a indagar qué estaba pasando.
El taxista
informaba que su hermano vive en El Jorullo y que le había informado, que en el
cerro, por el rumbo del ejido de La Última Mesa, dentro de los límites de los
municipios de Puerto Vallarta y Talpa de Allende, estaba una avioneta
estrellada, pero que al parecer, ya tenía días, porque dentro estaba el
esqueleto de una persona y que eso era sabido en el pueblo La Ultima Mesa.
Ante estos hechos,
recordaron que el 25 de Noviembre del 2010, las autoridades estatales y algunos
ciudadanos americanos, andaban en busca de una avioneta que estaba perdida
desde entonces y no había registro de que se hubiera encontrado, aunque sí
estaba el antecedente de que se pudo haber perdido entre Cabo Corrientes y
Cihuatlán, es decir, muy lejos del punto en donde ayer les reportaban que
estaba.
Movilización
El reporte se dio a
la Procuraduría General de Justicia, de donde ordenaron al agente del
Ministerio Público en turno, licenciado Salvador Arreola Ledezma, que acudiera
al lugar de los hechos.
Para ello, el
comandante regional de la delegación, ya tenía a su personal listo para
trasladarse al lugar, en compañía de personal de Servicios Periciales del
Instituto de Ciencias Forenses, así como personal del Elementos del Ejército
Mexicano que ya se habían adelantado al lugar de los hechos.
Una patrulla de la
Policía Municipal, la PV-149, al mando de Albino Cruz Mora y Javier García
Tenorio, se unieron a la búsqueda, por lo que de este modo las autoridades
subieron por el camino a Vallejo, circulando por un espacio de dos horas
aproximadamente. De este modo, llegaron al ejido La Última Mesa.
En ese lugar
estaban Pablo Preciado Alvarez y su hermano Adán, ambos vecinos de ese lugar,
quienes sirvieron como guías, siendo enterados que la persona que había
reportado, era Ignacio Gómez Martínez, agente municipal de El Jorullo.
De este modo
comenzaron a subir caminando hacia el cerro Pistacho Rampaguala, durante dos
horas aproximadamente, llegó el momento que el personal se apoyó con una mula
para poder llegar, los agentes municipales se quedaron en punto, ya no
aguantaron la caminata, un elemento de la PGJ los acompañó y el resto seguía
caminando.
Al llegar al lugar,
se dieron cuenta de que la avioneta estaba estrellada entre los árboles y un
paredón, estaba en la parte más alta.
Se trataba de la
avioneta Cessna 210, en color blanco, con matricula N6139R, pintaba en color
rojo, estaba destrozada y con el motor quemado.
En el interior
estaba la osamenta de una persona, parte de ella estaba momificada, por lo que
los peritos comenzaron con la fijación del lugar, detectando de que había
maletas vacías, así como una laptop destrozada, un pantalón con pertenencias,
entre ellas, una cartera, con dólares y documentos personales a nombre de
Carlos David Alvares Orellana.
Para esos momentos
helicópteros de Gobierno del Estado, sobrevolaban la zona, ahí viajaba personal
de Protección Civil del Estado, de la Secretaría de Seguridad Pública del
Estado y de Gobierno del Estado.
La historia
El 25 de noviembre del
2010, la Unidad Estatal de Protección Civil y Bomberos de Jalisco (UEPCBJ)
informó hoy recibieron información de autoridades de Aeronáutica Civil que
alertaba sobre el extravío de una aeronave, mientras realizaba una travesía que
partió de Mazatlán, Sinaloa, con destino a Zihuatanejo, Guerrero.
Al recibir el
primer reporte se iniciaron los procedimientos de búsqueda y recopilaron
información sobre la posible trayectoria que debió seguir la nave de acuerdo a
su plan de vuelo, en el cual debería cruzar por una parte de los estados de
Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Colima y Michoacán, antes de ingresar a territorio
de Guerrero, en donde se encuentra su destino.
La UEPCBJ de
inmediato envió equipos de búsqueda terrestre desde ese momento hacia los
puntos de probable impacto en territorio jalisciense, y priorizó la búsqueda en
las regiones sur, sierra occidental, costa norte y costa sur, pero no fue
posible dar con ningún rastro de la nave, ni con reportes de un probable accidente
o aterrizaje forzoso durante jueves, viernes y sábado.
Para esos momentos
ya estaban familiares del pasajero de la avioneta, Carlos David Álvarez
Orellana, quienes también participaron en la búsqueda.
El Grupo Aéreo
Fénix estableció contacto con los propietarios de la nave así como con
familiares de Carlos David Álvarez Orellana, de 38 años de edad, quien viajaba
como pasajero en la avioneta.
A través de estos
contactos es que se pudo conocer que efectivamente la nave extraviada es una
Cessna 210, matrícula N6139R en la cual viajaban 2 personas; el piloto de
nombre Manuel Vallarta Mejía y Carlos Álvarez Orellana, de origen guatemalteco
y ciudadano Norteamericano.
La aeronave
procedía de la ciudad de Chino, California y viajaba con destino final a la
ciudad de Guatemala, Guatemala; haciendo escalas de recarga de combustible en
territorio mexicano.
El último contacto
que tuvieron con ellos, fue un jueves cuando se reportaron con sus familiares
desde Mazatlán, Sinaloa; en donde aterrizaron para realizar recarga de
combustible y también es posible que se haya realizado una reparación al radio
de comunicación de la nave.
Despegaron sin
contratiempo rumbo a Zihuatanejo, Guerrero, sin embargo nunca llegaron a dicho
destino y entonces comenzó la preocupación.
Con esta
información el Grupo Aéreo Fénix emprendió una amplia búsqueda por aire con
helicópteros del Gobierno del Estado a través del territorio de Jalisco,
focalizando los esfuerzos en los municipios de Talpa de Allende, Cabo
Corrientes, Puerto Vallarta y Tomatlán, en donde se pensó que probablemente
pudo desplomarse la nave, sin embargo, no hallaron a nadie, desde entonces
estaban perdidos.
Ayer las
autoridades judiciales y servicios periciales bajaron el cuerpo sin vida, pero
sigue el misterio de dónde está el otro pasajero.
Un policía desaparecido
Cabe mencionar que
cuando bajaron los agentes, se dieron cuenta de que ya no estaba el policía
Albino Cruz Mora, quien se había quedado descansando. Sólo hallaron las botas y
la fornitura del arma a cargo.
Hasta las 00:00
horas, las autoridades municipales y judiciales, continuaban con la búsqueda de
este agente.
(Con
información de El Debate.com.mx)
Mi comentario:
Si el lector opina al igual que un servidor, que esta nota “vieja” parece más un relato distractor que una verdadera noticia, sólo déjeme recordarle que las notas “distractoras” son precisamente para no enfocar la atención en verdaderas noticias que le interesen al país. Con los tiempos electorales, con la inseguridad, con los movimientos y marchas de protesta, cualquier cosa que sirva es “buena” para llamar la atención. ¿Recuerda usted a “El Chupacabras” en los tiempos de Salinas? Ese es sólo un ejemplo. Tampoco estamos cayendo en el juego, y la prueba está que lo reiteramos desde el encabezado de la nota como orientación a nuestros lectores.
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